La historia se repite. No sé si a todo el mundo le harán pasar por el mismo "rito de iniciación" con algún plato de la gastronomía representativa de su país, pero al igual que pasó en Kaunas con aquella primer cena internacional, hoy me ha tocado hacer tortillas de patata.
Bueno, siendo completamente sincera, no es que "me haya tocado". Uno de los primeros días me ofrecí a hacer algo típico, que parece quedas muy bien al decirlo y todos piensan: oye, qué chica más maja. Pues me tomaron la palabra, y cuando esta mañana me han preguntado si me parecía bien hacerlas hoy para cenar, mientras esbozaba mi sonrisa más encantadora, por dentro me estaba llamando bocazas a grito pelado. Vamos a ver, el año pasado éramos tres haciendo las tortillas, y las degustamos en un contexto bastante informal, con la gente circulando alrededor de las mesas y los platos llenos de comida. Aquí estaba yo sola, al frente de esa cocina ultramoderna (pánico, pánico absoluto) y teniendo que dar cuenta del resultado sentada formalmente a la mesa con toda la familia. Pero bueno, no me quedaba otra, así que al volver de la piscina me he puesto manos a la obra. No ha ido mal del todo, no... "sólo" he dejado la vitrocerámica perdida de aceite, me he quemado un dedo y he roto un plato. Pero la cuestión es que por intercesión divina, algún milagro que desde luego no merezco, las tortillas estaban buenas. Y diría más, no buenas de aceptables, sino muy buenas. Al menos eso han dicho (ya sabéis que no es precisamente mi plato favorito). El caso es que ellos tienen en Francia una amiga española llamada Anita, que fue la que les descubrió la tortilla de patata, y su valoración de mis tortillas ha sido: "Saben exactamente igual que las que hace Anita, estan buenísimas". Así que nada, prueba superada. Claro, que les he dicho que no sabían nada de tortilla de patatas si les parecía que eso que he cocinado yo estaba bueno, "porque no habéis probado la que hace mi madre" tsss.
Y después de tan rica cena, he skypeado un rato con el expatriado en Arabia. Me ha pasado una serie de fotos que os mostraré a continuación, porque ha estado todo el día de excursión. Se ha ido con unos cuantos colegas a un lugar llamado Al Taif, que está a 150 kilómetros de Jeddah, y a 1500 metros de altura. Básicamente han tenido que subir una pared con unas curvas que debían dar miedo, y todo para llegar a un sitio que, suavizando un poco sus palabras, no merecía mucho la pena, aunque es allí donde se traslada la corte en verano, porque las temperaturas son un poco más frescas. Para que os hagáis una idea, si en Jeddah ahora suelen estar a 30 grados, en Al Taif la temperatura rondaba los 20ºC. No sé cómo será cuando haga más calor. Y el caso es que han estado en un parque nacional, que era algo así como: "un desierto con cuatro árboles y un montón de camellos sueltos" jajaja. Pero se lo han pasado bien, que es lo importante.
POR CIERTO. Algo obvio, pero que resulta obsceno: llenar el depósito de gasolina, unos 90litros, vale la friolera de 12 euros. DOCE. Ahí está le explicación de por qué en Jeddah, por ejemplo, nadie camina, que todo el mundo va en coche.
Ahora me voy a dormir, porque mañana me espera un día durillo... celebramos el cumpleaños de Juliette, y van a venir DOCE criaturas de 5 años. Menos mal que yo no tengo que hacerme cargo de ellas -.-' Así que después de skypear he estado con Fabienne y Elise haciendo un pastel que es una pasada: son pequeños pastelillos cada uno con la forma de un vagón de tren, también locomotora. Y tras sacarlos del horno los hemos estado decorando con pinceles y 20 tipos de adornos comestibles. Ya os contaré qué tal se da.
Muchos besos, y buenas noches!!!
Viajar, imaginar y contar. Kaunas, Bruselas, Madrid. Y lo que venga. La cuestión es vencer el vértigo, o elegirlo de una vez como carril.
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viernes, 23 de noviembre de 2012
martes, 20 de noviembre de 2012
Noticias de Arabia
Bueno, hoy tenemos día soleado, pero esa no es la tónica general aquí. Normalmente en Bruselas rondamos los 5 grados, llueve y siempre está nublado o hay niebla. Mientras que en Jeddah aún no deben saber lo que son las nubes, y no bajan de los 27ºC. Eso me contaba anoche mi padre.
Es bastante extraño conectarme a Skype, con pijama de invierno, sudadera y -a veces- bufanda, para encontrármelo a él en camiseta, sentado en una tumbona de la piscina. Entre eso -que me da bastante envidia- y la abrumadoramente pésima calidad de las llamadas por Skype, que últimamente agota mi paciencia en tiempos que baten el récord de los vídeos de youtube cuando no cargan, se hace pesado conectarse para contarse cuatro banalidades sobre el día que ha terminado. Pero lo sigo haciendo porque nos hace mucha falta! Porque me conecto y veo las fotos que ha pegado en la pared, para vernos todos los días, y a mí -que me da apuro pegar nada en ninguna parte de esta casa tan... la palabra "limpia" es injusta (que la mía también lo está, y pego de todo)- me hace mucha ilusión.
Así que aquí le tenéis! En el desierto (que dice que ya ha visto camellos, que andan sueltos por allí como Pedro por su casa), y un par de fotos de Jeddah vista desde las alturas de su oficina. Está contento, adaptándose al clima, al inglés y a la nueva rutina de trabajo. También hizo una visita al mar Rojo, donde alucinó con la cantidad de yates y motos acuáticas que había, y aún más con la imagen que más le marcó: la de las mujeres en la playa completamente cubiertas de negro. Ah! Y hasta que le den el coche, tiene un chófer de Pakistán con el que se lleva bastante bien. También está descubriendo nuevas cocinas, como la libanesa -aunque no le ha debido hacer mucha gracia por el tema de las especias- y empezando a ser consciente de lo que molan esas quedadas de "españoles por el mundo". (Me da envidia porque su año va a ser mucho más exótico que el mío, lo reconozco).

Y nada, aquí una servidora ayer habló con sus abuelos maternos, y los vio muy bien, muy guapos, y con su prima Ester -que se la echa mucho de menos :)-. A mamá la pillo al vuelo por Skype entre manifestación y cacerolada, a este paso cuando vuelva me la voy a encontrar en el encierro del ambulatorio de Fátima (por ejemplo!). Y orgullosa que estoy de ello!
Sigo cual hormiguita con el Trabajo de Fin de Grado, terminando esta mañana con "La espiral del silencio", base del marco teórico y mi biblia particular en estas semanas. El próximo paso serán los informes de Amnistía Internacional... despacio y con buena letra! Ya os iré contando cómo avanza esto.
Es bastante extraño conectarme a Skype, con pijama de invierno, sudadera y -a veces- bufanda, para encontrármelo a él en camiseta, sentado en una tumbona de la piscina. Entre eso -que me da bastante envidia- y la abrumadoramente pésima calidad de las llamadas por Skype, que últimamente agota mi paciencia en tiempos que baten el récord de los vídeos de youtube cuando no cargan, se hace pesado conectarse para contarse cuatro banalidades sobre el día que ha terminado. Pero lo sigo haciendo porque nos hace mucha falta! Porque me conecto y veo las fotos que ha pegado en la pared, para vernos todos los días, y a mí -que me da apuro pegar nada en ninguna parte de esta casa tan... la palabra "limpia" es injusta (que la mía también lo está, y pego de todo)- me hace mucha ilusión.
Así que aquí le tenéis! En el desierto (que dice que ya ha visto camellos, que andan sueltos por allí como Pedro por su casa), y un par de fotos de Jeddah vista desde las alturas de su oficina. Está contento, adaptándose al clima, al inglés y a la nueva rutina de trabajo. También hizo una visita al mar Rojo, donde alucinó con la cantidad de yates y motos acuáticas que había, y aún más con la imagen que más le marcó: la de las mujeres en la playa completamente cubiertas de negro. Ah! Y hasta que le den el coche, tiene un chófer de Pakistán con el que se lleva bastante bien. También está descubriendo nuevas cocinas, como la libanesa -aunque no le ha debido hacer mucha gracia por el tema de las especias- y empezando a ser consciente de lo que molan esas quedadas de "españoles por el mundo". (Me da envidia porque su año va a ser mucho más exótico que el mío, lo reconozco).

Sigo cual hormiguita con el Trabajo de Fin de Grado, terminando esta mañana con "La espiral del silencio", base del marco teórico y mi biblia particular en estas semanas. El próximo paso serán los informes de Amnistía Internacional... despacio y con buena letra! Ya os iré contando cómo avanza esto.
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