Mostrando entradas con la etiqueta sensaciones. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta sensaciones. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de febrero de 2013

aller auprès du phare

Si nadie me explica qué está pasando aquí, creo que me quedaré quieta sin volver a asomar la cabeza por la ventana jamás. La vida es sencilla cuando la quieres sencilla, haciendo un par de concesiones. Por eso los ciclones a deshora no son bienvenidos, y Bruselas, que era un remanso de paz en todos los sentidos, se está convirtiendo en otra cosa. Algo menos habitable, pese a que ya hemos dejado atrás los grados bajo cero.


jueves, 13 de diciembre de 2012

Última semana antes de Navidad!!!!

El otro día, o la otra noche, estaba releyendo textos viejos, escritos en primero y segundo de carrera. Y de repente me encontré con esto:

18 Marzo 2010
"¿Tú puedes describirlo? Es este dolor pequeño, casi imperceptible, apenas una ironía. Es esta sensación de estar perdiendo irremediablemente el tiempo. Y la desesperación sutil, transparente, de no saber qué es lo que quiero. 
Hoy es un día de ésos de reflexiones. De los de "¿qué estoy haciendo con mi vida?", "sería mejor dejar todo esto y buscar otra cosa", "pero ¿qué otra cosa?", "a lo mejor debería esforzarme más", "¿y si lo tiro todo y salgo corriendo ahora que no me ve nadie?"... 
Me siento muy atrapada."

Y lo colgué en Facebook, seguido de la siguiente leyenda: Me leo a mí misma con 19 años, y no puedo evitar decirme: anda, guapa, si hubieras sabido la que te esperaba... #estamosigualqueestábamos


Sin embargo, hoy -por variar- estoy un poco menos pesimista y un poco más ilusionada. En parte porque me queda una semana para volver por Navidad, está clarísimo, pero también porque ayer hice la prueba de nivel para las clases de francés, y parece que la ESO dio sus frutos y mi memoria ha sabido guardar la información a buen recaudo, porque voy a entrar directamente al tercer nivel.  Tenía miradas varias academias, pero al final me he decidido por la Universidad V.U.B, porque no quiero dejar tan pronto la vida de Campus. Esta mañana he ido a inscribirme; empezaré las clases en enero, 6 horas semanales, ¡a 1,20 euros la hora! Pero ¿por qué estudiar idiomas es barato en cualquier parte menos en Madrid? En Lituania ya me extrañó que el inglés y el chino fuesen gratis y el resto de idiomas baratísimos, pero esto es Bruselas, donde todo es en general más caro, así que no termino de entenderlo. En fin, lo mismo da; bienvenido sea el curso de idiomas a tan bajo precio.

En otro orden de cosas, la peque lleva mala desde el fin de semana, lo que supone triple de trabajo y menos descanso, pero estoy híperdesarrollando mi imaginación para tenerla entretenida, y entre bailes, canciones, disfraces y cuentos (a este paso, a nivel de locución pronto no tendré nada que envidiarle al Cuenta Cuentos Disney....) lo pasamos bastante bien. El otro día se me quedó mirando (llevábamos una hora jugando a ser la Bella Durmiente y la Bella, a secas, luchando contra dragones, brujas y monstruos marinos) y me dijo: Elena, ¿sabes qué? sería muy divertido si fueras mi hermana mayor y te quedases aquí mucho mucho tiempo.

Mi primera reacción fue de:

Pero luego me acordé de los berrinches diarios y dije quita, quita, que para discutir, me basto y me sobro con mi hermana verdadera. Pero me enterneció mucho (ya, ya sé que tengo un problema con esto de enternecerme, no lo puedo evitar, a ver cómo lo soluciono...)

miércoles, 5 de diciembre de 2012

Felicidad nivel au pair.

Acabo de terminar de ver la Bella Durmiente (uaaaargh) con una niña asustadísima al lado, un gato al otro lado, y un segundo gato muy gordo durmiendo encima de mí. Terrible la estampa. 
¿Cómo he llegado a esa situación? Veamos...

Hoy ha sido un día de esos relajados, bonitos, normales, sin más... dejando a un lado la lluvia, que ya definitivamente no desaparece jamás (a no ser para volver convertida en nieve, claro). Ha venido Margaret, la antigua babysitter, que se vuelve a Islandia por unos cuantos meses, con lo cual el día ha ido rodado. Hasta que hemos vuelto de la piscina. Porque la madre se iba con la hermana mayor al ballet, a ver El Lago de los Cisnes, y en cuanto se han marchado ha empezado la guerra. No quería cenar, no quería escuchar, no quería hacer nada que no fuera terminar de ver la película que habíamos empezado al volver de la piscina. El hermano mayor estaba dando clase de piano con su finísimo profesor al otro lado del pasillo, el padre aún no había vuelto a casa, y la abuela ya se había rendido, así que al final la he dejado sentada en las escaleras con su tremendo drama (es brutal lo de los llantos de mentira, me acuerdo cuando me lo decían a mí de pequeña... ). Y la media hora siguiente ha sido un cachondeo, la abuela y yo cenando solicas en el enorme comedor, yo chapurreando francés en la conversación más larga (y para nada incómoda, por cierto) que he tenido en ese idioma en mi vida. Qué maja la abuela, es una pena que mañana se vuelva para Francia.

Pues estábamos empezando a recoger los platos cuando de repente ha aparecido la pequeñaja, con una corona, una capa y no sé cuántas cosas más -supongo que para disfrazar su orgullo herido, pero nos ha dado la risa al verla...-, se ha sentado a la mesa y se ha comido un plato de pescado+arroz+brócoli que no se lo saltaba un gitano. Y al terminar de nuevo se ha deshecho en mimos conmigo, que como una boba he caído, y en vez de dejarla viendo la película en soledad, me he quedado con ella. Y mira que odio la Bella Durmiente. El caso es que se ha muerto de miedo en cuanto ha aparecido Maléfica, y nos hemos tenido que acurrucar las dos en un cuarto de sofá, con las dos mantas por encima (y un calor...) Pues en esto que se asoma Lilly por la puerta -Lilly es la gata buena, la pacífica, y la que pesa lo mismo que un ternero- y perezosamente se me tumba encima y se duerme. Y yo, inmovilizada. Pues para terminar de arreglarlo, al rato aparece la gata mala, Nifty, que muerde y araña como una posesa, y a la que tengo bastante pánico. Y se ha hecho una bola y se ha acurrucado a mi lado derecho. Con lo cual, imaginaos el cuadro: sudando la gota gorda, con las piernas dormidas bajo el peso de Lilly, la pequeña llorando cada cinco minutos, y yo intentando no moverme por si Nifty se volvía loca y me mordía o algo... 

Cuando ha llegado el padre y ha abierto la puerta, se ha empezado a reír y me ha dicho que si quiero, me lleve a Nifty por Navidad a Madrid, que parece que me ha cogido cariño... 

miércoles, 7 de noviembre de 2012

Días cuatro y cinco: jugar, jugar, jugar... ir a la piscina, jugar y estar cada vez más a gusto.

Bueno, ya sé claramente en qué consiste esta rutina mía belga...

Ayer por la mañana me fui de compras y a pasear por cualquier lado; terminé en el barrio de la Unión Europea, diciéndome a mí misma que qué feos son los edificios de los que tanto oímos hablar de un tiempo a esta parte. Me encontré a unos cuantos españoles, la mayoría de ellos currantes del Instituto Cervantes, que está al lado del colegio donde estudian las niñas y, en un súbito ataque de nostalgia, vi El País en un kiosko y después de comprarlo me senté en un parque bajo el solecillo a leerlo con calma.

La verdad es que me siento un poco rara. Tener que organizarme las mañanas para sentarme a trabajar me va a costar un esfuerzo extraordinario, pero lo estoy intentando con todas mis fuerzas. Luego me veo en la puerta del colegio, que como es todo en inglés, los padres y madres (y babysitters) que van a recoger a los críos son de todas partes del mundo: hay coreanos, hindúes, italianos, belgas -claro-, ingleses... Españoles no he visto a ninguno todavía.

Ayer volvimos a casa en tranvía y vino la rutina de merienda-deberes-ducha-jugar hasta la hora de la cena. Por fin Yves Loic pudo resolver el problema que tenía mi portátil con el internet, y me pasé la noche viendo unos cuantos capítulos de Lost en francés.

Hoy el día ha sido un poquillo diferente. Los miércoles salen antes de clase, para venir a comer a casa, y no tengo que ir yo a recogerlas, que va su madre en coche. Así que hemos comido y después nos hemos dedicado a hacer manualidades durante dos horas y media. Primero un juego rollo laboratorio de éstos de hacer crecer cristales y luego otro de pintar con arena... tienen veinte mil millones de cosas, pero lo bueno es que no son las típicas niñas que se aburren en seguida de algo y lo tiran por ahí. Y nada, digamos que hemos estado cantando We are the champions hasta la saciedad, y cuando ya me he hartado he cambiado al cumpleaños feliz (maldita la hora!!!), y ésa ha sido nuestra banda sonora hasta hace un par de horas; eso sí, alternando: una vez en inglés, otra en francés y otra en español. Pero no hay quien las saque del "compliaaaanos feeelisss" jaja.

Luego hemos merendado, y me he ido con la peque a la piscina. En patinete, tan felices. Cuando hemos salido de allí ya era noche cerrada, y sólo eran las 6, pero bueno, así es Europa. Y nada, vuelta a casa, ducha, de nuevo el cumpleaños feliz cantado infinidad de veces y ya nos hemos puesto a ver una película un ratito hasta la hora de cenar (salmón con arroz y champiñones). Los padres me han estado preguntando un rato largo por papá, que si ya había podido hablar con él y demás. Y luego le han preguntado a Juliette que si estaba contenta conmigo, que si le gustaba, y la respuesta ha sido (literalmente): "YESSSSS Elena is the loveliest girl in the whooooooooole world, and she si SOOO funnyy". Así que nada, no voy a negar que me ha gustado mucho oírla decir eso, porque no sólo es que me lo esté currando, sino que yo también me lo paso bien. No obstante, sigo pensando que alguna trampa tiene que haber en todo esto porque, vamos a ver: trabajo 22 horas a la semana, me pagan 500 euros más el alojamiento, más el abono de transportes, y además durante todo el día estoy practicando inglés y francés. Ya veremos, no quiero empezar a saltar de alegría, calma, Elena.

Así que nada, me alegra ver que os alegra leerme (gracias por los emails, levantan mucho el ánimo, de verdad de la buena!) y sabed que siempre me acuerdo de vosotro (no en vano, para eso escribo el blog -y para asegurarme de que no os olvidáis de mí completamente!!!).

Bisous!!!

martes, 6 de noviembre de 2012

Día tres: novedades, contacto con el exterior y una cena muy divertida.


Hoy ha sido un día muy muy bueno. Me acosté a las 11 y he dormido como una reina, aunque a las 7 y media ya he oído a las niñas por las escaleras (anoche a las 8 ya estaban en la cama!). He remoloneado una hora y ya he bajado a desayunar. Entre las obras del tranvía, que está en la puerta, y las de dentro de la casa, esto está lleno de gente y de ruido.

He subido a trabajar, y me ha cundido bastante la mañana. Aparte de dedicarme al TFG he estado hablando con algunos de los miembros del grupo de Facebook “Españoles en Bruselas”, y puede que para el fin de semana ya tenga gente con la que salir ;) He estado charlando un rato con Fabienne y entre otras cosas me ha dicho que normalmente no hacen comidas entre semana, sino que cada uno pica un poco lo que quiere, así que he bajado y me he tirado 15 minutos eligiendo delante de una de las dos neveras que tienen… Por cierto, el misterio de los cuatro hornos: uno es horno normal y corriente, otro es microondas, el tercero sirve para mantener los platos calientes una vez ya cocinados y el cuarto es un horno de vapor.

Ahora tengo que hablaros de los gatos. Lilly y Nafty. Lilly es la rechoncha y adorable de color canela, te la puedes encontrar dormida en cualquier lugar –preferiblemente en cualquiera de las sillas del comedor, preferiblemente a la hora de comer- así que todo el rato la estamos despertando. Y Nafty es  el gresivo, una mezcla de blanco y negro (no se le puede acariciar, porque además de arañar, muerde). Ha venido a atacarme cuando estaba desayunando, pero le he tirado a la cara la guía de Bélgica que estaba leyendo y se ha ido a incordiar a la pobre Lilly. En resumen, que ese gato me da miedo.

Y a eso de las tres nos hemos ido Fabienne y yo al colegio. Allí nos hemos encontrado con Margaret, la anterior babysitter de las niñas, y me he quedado con ella esperando a la peque, que tenía ballet. Margaret es de Islandia, además de majísima. Me ha invitado a un té de hierbabuena mientras me contaba de pé a pá su rutina con Juliette y Elisse. Además me ha dicho que como ella no tiene nada más que hacer que esperar a que nazca su bebé, que la llame para salir a cualquier parte, ir al cine, de compras o lo que me apetezca.

Hemos recogido a Juliette, que me ha presentado a la mitad de su clase, y hemos vuelto para casa. Después de cumplir con los rituales de merienda, “deberes” y ducha, Margaret se ha ido y yo me he quedado construyendo una casa surrealista con Juliette y sus bloques de madera. Me lo he pasado genial con esa cría, ya no es sólo que sea maja, es que como habla por los codos y en un inglés perfecto, encima me viene bien para mejorar el mío.  A las 7 hemos bajado a cenar (pasta rellena de espinacas, con aceite y queso), y entre mis chapurreos en francés y los de ellos en español, hemos terminado con lágrimas de la risa; la última gran idea ha sido ver si entre todos conseguíamos contar hasta 10 en alemán.

Luego Fabienne me ha estado preguntando por papá, por Arabia y demás –lo cual he agradecido enormemente- e Yves-Loic, el padre, me ha dicho que bajase el portátil para terminar de solucionar el problema. Pues nos hemos tirado casi dos horas, y no sólo lo ha arreglado, sino que me ha instalado no sé cuántas cosas para mejorarlo, entre ellas un buen antivirus, y me ha pasado un montón de películas y series en v.o. Todo esto mientras veía con él y Fabienne el tenis.

Por desgracia hay un problema con la conexión a Internet, así que esto lo colgaré mañana (6), en vez de hoy, pero n’importe pas. Hoy me he sentido a gustísimo, y eso compensa todo con creces.

Dors bien!!!

domingo, 4 de noviembre de 2012

Dia dos (comida familiar, ordenador roto, boyscouts y sesion de cine)

Aviso a navegantes! Ando con un teclado no espanol porque mi ordenador ha sufrido un percance, asi que disculpad la falta de acentos y demas!! Ya lo solucionare cuando lo recupere.

Cualquiera que me conozca un poco sabe que lo de madrugar lo llevo fatal, pero como me daba cosa dormir hasta tarde -aunque estaba reventada del viaje- puse el despertador a las 9. He bajado un poco zombie a la cocina, donde Fabienne me ha dicho que los fines de semana no hay regla alguna y que duerma hasta la hora que me de la gana. Asi que he desayunado tranquilamente un poco de todo lo que habia en la mesa y me he subido a mi cuarto con la intencion de trabajar, pero se ha colado Juliette detras de mi y hemos pasado hora y media hablando de todo un poco -lo que se puede hablar con una nina de 5-, y he constatado que le caigo muy bien. Todo es "Elena, me encanta tu pelo", "Elena, que bonito es tu pijama", "Elena, que bien hablas espanol!!" (vaya, gracias!) etc... (ademas me da abrazos y besos cada dos por tres, en mitad de la comida y cosas asi). Al rato he descubierto que algo no andaba bien en el ordenador, parece un virus monstruoso -.-' asi que me he vuelto loca hasta que he preguntado al padre, que trabaja en una empresa de informatica, y se ha puesto a trastear con el portatil.

A eso de las 12 hemos comido, hoy ha venido la hermana de Fabienne y su marido, y hemos comido con ellos y con Clara, la sobrina. Era carne con patatas, champinones y una verdura que no se cual es, pero estaba muy bueno. De postre, tarta de pera. Me traducen al ingles la mayoria de las cosas, pero les he dicho que tampoco me importa si no lo hacen, porque voy haciendo oido, y me gusta.

Despues de comer hemos seguido mirando el ordenador, y hemos conseguido salvar los archivos, que el virus se estaba comiendo poco a poco, casi me quedo con el disco duro en blanco. Mientras se copiaban las preciadas fotos del Erasmus, he ido con Fabienne a recoger a Elisse, que llevaba desde las 9 de la manana con los scouts. Hemos ido hasta un parque que esta a diez minutos de la casa, un sitio precioso al que ya volvere con calma un dia que no llueva tanto como hoy (espero acostumbrarme pronto... en Lituania no llovia asi, desde luego!).

Al volver nos hemos puesto a ver una pelicula las tres, (The Lorax, una de las mejores de dibujos animados que he visto desde hace mucho tiempo!) y despues hemos bajado a cenar. Hoy pure de verduras y sandwiches de salmon (he dicho ya que comen muy sano y muy fino?) Despues nos hemos quedado un ratillo de sobremesa, hablando, y despues he estado con Elisse que tenia que practicar con el piano (si, tienen uno de pared). A todo esto, eran las siete y media, y la pequena Juliette estaba ya en la cama. Elisse se ha ido a las 8. Esto si que son horarios europeos, y lo demas tonteria! Me viene muy bien porque, ya cenada, tengo tres o cuatro horas para dedicarme al TFG y a hablar con quien ande por skype o facebook.

Manana empieza la rutina de verdad. A las 11 viene un tipo para que firme los papeles del seguro medico, y a las 3 y media vendra la ya anterior canguro de las chicas, para ir conmigo hasta el colegio, de alli a la academia de ballet de Juliette y a no se que otro sitio en el que estara Elisse. Mucha informacion, la ire asimilando.

En resumen, que estoy contenta, mejor de lo que esperaba estar, aunque meterte en casa ajena resulta raro y a veces un pelin incomodo. Pero el hecho de que las ninas me hayan cogido carino es un plus que lo hace todo mucho mas llevadero. Y lo que es la ciudad, aun no la he visto, pero manana ya empezare (y tengo unas ganas...) Ya os ire contando!!!

viernes, 11 de mayo de 2012

Hablando con Mérope vía Facebook.

Esto del Erasmus, ¿es una mentira, una burbuja, un mito, una suerte de realidad paralela?
Sinceramente, a poco más de una semana de irme, puedo afirmar que no. Cierto es que hay un porcentaje de mentira. Que unos 40 estudiantes internacionales de entre 19 y 30 años convivan en una residencia da pie a un clima que podríamos calificar de "gran hermaniano". Muchas cosas se ven alteradas: desde las emociones hasta los horarios. El tiempo para ti depende de tu fuerza de voluntad para pelear contra la lluvia o la nieve y salirte a la calle. Ese caldo de cultivo deja posos de no-verdad, porque al final hay días en que tienes la sensación de que hasta para salir a calentar un vaso de agua al microondas te miras antes en el espejo y te produces, aunque sea ligeramente. Hay veces en las que sabes que de camino a los ventanales del noveno piso te cruzarás al menos con cinco personas, y tendrás que mantener una conversación con -mínimo- dos de ellas. Y como sólo quieres estar contigo, pues pospones la visita a los ventanales, cuando lo único que te apetecía hacer era ver la puesta de sol. Eso no me gusta. Pero vivir en comunidad tenía que tener alguna desventaja...


Lo mejor, lo rotundamente bueno de este Erasmus -y es una conclusión a la que llegamos ambas- no es conocer mundo, conocer gente, enamorarte veinte veces porque el medidor de emociones está 100% descompensado, hacer locuras, aprender idiomas... no. Eso es tremendo, te renueva la forma de ver lo que te rodea, sí. Pero lo indescriptible es el cambio que opera en ti como persona. De ti a ti. Cómo te ves bajo una nueva luz y -por primera vez- sin trabas, sin ninguna. Tú completamente desnuda de los miedos, los prejuicios y las seguridades que antes te envolvían. Y te ves nueva, como un recién nacido, que sólo te produce ternura y un respeto de fondo. E inevitablemente te quieres, te gustas, porque has pasado por mil situaciones que hace un año no imaginabas, y has sobrevivido a todas. Y ahí sí que no hay mentira alguna, porque lo que tú has pensado, sentido, llorado y reído es en realidad toda tu verdad. 
Y me siento una privilegiada. 
Por haber tenido esta oportunidad, 
por haber sido valiente como para afrontarla,
por haber prorrogado un cuatrimestre mágico,
porque en la primera entrada de este blog, escribí: 
"Hay quien se va porque no aguanta más aquí, otros porque se aburren de su carrera, algunos quieren olvidar ciertas caras, y otros cuantos simplemente necesitan más aire. Me apunto a todos esos motivos y sumo dos.
1) Conocer el mundo
2)Conocer a esa Elena que tanto me confunde"
y hoy, a diez días exactos de volverme, sé que lo he hecho, y que no sólo ya no hay mitades que confundan a quien yo creía que era Elena, sino que toda yo me siento entera, afortunada y feliz en el más amplio sentido de la palabra.


martes, 25 de octubre de 2011

A las 6 ya anochece!!!



Mañana tengo mi primer examen y, en contra de lo que esperaba, estoy bastante animada. Llevo toda la tarde estudiando (filosofía en inglés, no es moco de pavo) así que me voy a regalar quince minutos de asueto para dejaros constancia de que sigo viva.
Desde que volví de Rusia se ha impuesto la rutina. Clases y más clases, muchas noches de fiesta que empiezan con una cerveza tranquila en la cocina y terminan de nuevo en la cocina pero a las 5 de la mañana tras haber cerrado dos bares de Kaunas (tengamos en cuenta que aquí cierran prontísimo, y por tanto es algo ya normal que tengan que sacarnos a los españoles de la pista de baile, sin hacer caso a nuestras quejas). Cómo voy a echar de menos los festines de pasta, carne o cualquier cosa que nos ponemos a cocinar a esas horas en que todo el mundo duerme y la cocina del quinto piso está llena de gente.
Mai y yo
Sin embargo, aquí siempre pasan cosas: han llegado nada menos que 10 chinos! A mitad de cuatrimestre y no sabemos exactamente para qué, ya que no hablan inglés y por tanto no nos podemos comunicar. También ha habido movimiento de cuartos, yo he cambiado de compañera, ahora estoy con Maialen, futura psicóloga bilbaína que es la causante de que me esté responsabilizando por fin! -Es que ella estudia bastante... y claro, todo se pega-.

Tengo un anuncio que hacer, aunque el 99% de vosotros ya lo sabréis, probablemente. Voy a pedir la prórroga, a ver si en la Carlos III son amables y me permiten acabar mi carrera en Kaunas. ¿Que por qué? Porque me encanta este país, porque mi nivel de inglés está subiendo como la espuma, porque con mi economía y la beca voy a poder sobrevivir casi sin problemas, porque quiero seguir viajando, porque quiero crecer más, porque es una oportunidad que no volverá a repetirse... y porque no quiero separarme tan pronto de esta panda de Erasmus que he conocido y que son mi segunda familia, sin más.

Al margen de esto... quedan cinco días para mi cumpleaños, lo que significa que quedan tres para tener por aquí a algunas de las personas que más quiero en este mundo! Estoy nerviosa, me pregunto si les gustará esto, si se preocuparán por mí cuando vean el estado de las cocinas (no es que nos coma la mierda pero... cuando estamos vagos, hay que entrar pisando con mucho cuidado), si disfrutarán de la comida lituana, si me emocionaré cuando les vea, si me costará dejarles que se vayan... No sé, son muchas preguntas, pero tengo clarísimo que quiero verles ya por aquí conociendo esto.

Y ahora, sí señor, fotos de San Petersburgo!!!!! (Preparaos...)







































































Y aquí os dejo tres fotos más de la Spanish Cultural Night: en la primera salimos Dani y yo -los presentadores-, en la segunda el momento en el que Manu y Juan explicaban cómo preparar sangría, y en la tercera podéis ver a Mustafá, nuestro turco, y a Celia.